Hace unos días, en este mismo canal, comentaba el riesgo estratégico de no tener un modelo LLM desarrollado por nosotros (por la UE). En esa breve nota (titulada «Lo hicimos con el gas») planteaba que la IA de frontera («Frontier AI») no es un simple software de consumo; es infraestructura crítica del más alto nivel, y el problema era que no disponíamos de ella.
Pues bien, los riesgos anunciados en esa pequeña reflexión de hace unos días han dejado de ser una advertencia a futuro: Hoy Anthropic ha anunciado que en aplicación de una orden recibida del Gobierno de los EEE.UU sus modelos «Mythos 5» y «Fable 5» (puestos a nuestra disposición tan solo hace 3 días – y que francamente me dejaron asombrado) han dejado de estar disponibles (bueno, dejado de estar disponibles para «algunos»). Alegan razones de seguridad nacional (la restricción en el uso de estos modelos solo es aplicable a ciudadanos «no americanos»). En mi opinión esta decisión de Anthropic (tenga su origen o no en ordenes gubernamentales) ha transformado una hipótesis en un hecho consumado. Creo que estamos «fritos» como se dice vulgarmente:
Hasta hoy vivíamos en la cómoda ficción de que el ecosistema digital era global, plano y neutral. Parecía que bastaba con una tarjeta de crédito para delegar la eficiencia de una empresa o la automatización de un servicio público en un modelo alojado al otro lado del océano. Pero la IA más avanzada no flota en una nube abstracta. Depende de gigavatios de energía, de millones de chips hiperespecializados concentrados en territorio estadounidense y, en última instancia, de las decisiones de seguridad nacional de Washington. Al restringir unilateralmente el acceso a «Mythos 5» y «Fable 5», Anthropic ha demostrado que la tecnología de frontera se rige por las mismas dinámicas geopolíticas que el petróleo o los semiconductores: cuando el recurso es vital y escaso, la globalización se termina y se imponen las fronteras.
El problema de no poseer esta infraestructura (de que la UE no tenga su propio modelo de IA) no es que nuestras empresas pierdan un asistente para redactar correos o resumir textos. El impacto real es la pérdida de capacidad operativa autónoma. Si los modelos capaces de procesar, razonar y estructurar la economía del mañana nos están vetados por criterios geográficos, la brecha de productividad no será una distancia competitiva; será un abismo insalvable. Será imposible competir con aquellos que accedan a la infraestructura más importante del SXXI. ¿Realmente alguien se puede plantear desarrollar un modelo de negocio que se apoye íntegramente en un modelo de IA «agéntica» que tal vez mañana puede no ser puesto a su disposición más? Se habla de dar el salto tecnológico, de no tener miedo a la revolución que supone la IA, de usarla para automatizar tareas y procesos, de delegar el conocimiento bruto en ella y de centrarnos en la ambigüedad (y como nuevo paradigma lo acepto) pero ¿Y si después de hacer todo este esfuerzo nos mandan un aviso diciendo: «Sorry, not for you, even if you can pay»? ¿Volvemos a lo anterior? ¿A la edad de piedra operativa?
Integrar en el núcleo de la sociedad una tecnología de frontera de la que no posees la llave es, sencillamente, externalizar la soberanía intelectual y operativa de tu país (en este caso de toda la UE). Es con seguridad además la vía más rápida para perder la guerra de la competitividad (no podremos nunca ser tan productivos o tan competitivos como las empresas que sí tendrán acceso a esta infraestructura).
La UE sigue liderando en la organización de comités y marcos regulatorios (y no me entiendan mal, creo profundamente que estos marcos son esenciales y absolutamente necesarios) mientras los dueños de los centros de datos y los laboratorios punteros de IA deciden, en cuestión de minutos, qué países, ciudadanos o entidades tienen derecho a la vanguardia y cuáles se quedan congelados en el estándar de ayer.
El aviso ya no es una teoría. Las luces de la infraestructura del mañana se han apagado para el resto del mundo, y el interruptor sigue estando muy lejos de nuestras manos. Se habla mucho de los múltiples riesgos existenciales de la IA (el famoso p-doom); pero aun cuando todos ellos se obvien, y la IA sea la herramienta para alcanzar el absoluto bienestar y la abundancia, ojo, porque lo mismo a nosotros no nos dan la contraseña de acceso.