Muchos afirman que la IA actual puede resolver el 90% de los problemas que se le plantean. Podría ser, aunque no dispongo de la evidencia empírica necesaria para hacer esta afirmación. En cualquier caso, si lo anterior fuera cierto, un 10% de los problemas planteados a la IA serían resueltos «erróneamente» (según el criterio del usuario). No me quiero detener mucho en el significado de «error» o «acierto». Sin duda es un tema de gran calado filosófico, pero pareciera, a tenor de las quejas, que ese 10% de «errores» tuviera que ver con la falta de consideración de valores, creencias, actitudes y/o objetivos del usuario.
Si recurriéramos a la Teoría del Desarrollo Cognitivo de Piaget (sí, sé que esta teoría esta superada en muchos aspectos, pero su cualidad heurística sigue siendo imbatible) se podría concluir que la IA ha alcanzado la cuarta y última etapa del desarrollo cognitivo, la etapa de las «operaciones formales». Efectivamente para Piaget alrededor de los 12 años el ser humano comienza a ser capaz de desprenderse de lo concreto (lo que se ve y toca), para dirigir su pensamiento a lo abstracto. Se empiezan a utilizar conceptos, símbolos e ideas y se consigue resolver problemas complejos cuyos enunciados se comprimen mediante símbolos (por ejemplo, la mente no necesita trabajar con los concretos detalles del concepto «casa» —paredes, forjados, cubierta, equipamiento, etc.— le basta con comprimir todos estos atributos en un símbolo verbal como es la palabra «casa». Lo mismo ocurriría con conceptos más complejos matemáticos, físicos, etc). Esta capacidad se perfecciona en la edad adulta y para muchos es «el tope» del desarrollo cognitivo. La IA parece que está en la cúspide de esta capacidad.
Sin embargo, investigadores como William Perry se percataron de que determinados individuos alcanzaban un nivel de abstracción superior (que Piaget no describió) y que les permitía resolver problemas ambiguos, contradictorios y dependientes del contexto. Problemas en los que «dos más dos no suman cuatro». Perry denominó esa capacidad superior de pensar «pensamiento posformal». La IA aún no tiene esta capacidad y es posible que ese sea el motivo por el que el usuario sienta que un 10% de los problemas planteados no es resuelto de manera satisfactoria.
Lo que es tremendamente paradójico es que para alcanzar ese estadio superior (que no todos alcanzan, según nos advierte Perry) sea necesario pasar por años de formación académica (pensamiento formal) y de «tensión intelectual» (experiencia real durante años usando el pensamiento formal en contextos ambiguos). En definitiva, se trata de una especie de «sabiduría» a través del contacto directo con problemas y que ha exigido la flexibilización del conocimiento formal.
Cuando me preguntan que se salvará de la IA trato de explicar este concepto. Se salvará lo que tenga que ver más con la «sabiduría» y menos con el «conocimiento». Se salvará lo que tenga que ver con el juicio, la prudencia, la consideración de variables no relacionadas con la lógica formal (un gran error de muchos es considerar que el único pensamiento válido es el que sigue la lógica Aristotélica, y es un hecho que existen otras formas de pensamiento). La información y el conocimiento nos permite explorar problemas, pero la «historia», las variables sociales, motivacionales, actitudinales y las metas perseguidas nos permite alcanzar «soluciones».
La IA no tiene biografía (vivencia)…de momento.